PARVOVIROSIS CANINA. PROTEGE A TU CACHORRO

PARVOVIROSIS CANINA. PROTEGE A TU CACHORRO.

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Hoy vamos a hablar de una patología muy común de una mortalidad muy alta entre los cachorros con una casuística bastante frecuente en nuestra clínica como es la parvovirosis canina.

Nos siguen llegando bastantes casos todos los meses de esta patología y con una buena observación del comportamiento del cachorro y un buen protocolo de prevención, podríamos asegurar un buen pronóstico para esta enfermedad tan letal.

La parvovirosis canina es una enfermedad vírica de fácil transmisión que afecta principalmente a los cachorros de la especie canina.

Se caracteriza por vómito y diarrea hemorrágica grave y causa un fuerte impacto económico grave a sus tutores porque el pronóstico siempre es muy reservado debido a sus tasas de morbilidad y mortalidad.

La principal vía de infección es la oral. Se han publicado numerosos estudios que demuestran que la exposición por vía oral con material fecal contaminada de perros susceptibles de tenerla, o bien con filtrados de cultivos de tejido con parvovirus, da como resultado un cuadro clínico característico.

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La infección por parvovirus en los perros puede dar origen a dos formas clínicas diferentes:

1- FORMA ENTÉRICA. Esta forma clínica puede producirse en perros de cualquier edad, mayoritariamente cachorros y sus signos clínicos más comunes son: vómito y diarrea que en la mayoría de los casos es de color grisáceo y frecuentemente hemorrágico. Al inicio de la enfermedad hay depresión, anorexia y fiebre; la diarrea se hace aparente durante las 6 a 24 horas siguientes a la aparición de los primeros indicios de enfermedad. El vómito.

2- FORMA CARDÍACA. Esta forma de presentación de la parvovirosis en perros se ha diagnosticado solamente en cachorros menores de 12 semanas de edad, sin embargo, puede darse en caso de que animales adultos que sobrevivieron a un proceso de miocarditis de origen parvoviral sufran un fallo cardíaco a la edad de 5 meses o aun mayores.

Los animales infectados eliminan el virus por las heces, y esto ocurre durante aproximadamente dos semanas a partir del tercer día posterior a la infección experimental por vía oral. En algunos casos puede prolongarse la fase de eliminación hasta 25 días después, ya que el virus es sumamente resistente a factores ambientales, que a la diseminación por perros crónicamente infectados. Se ha demostrado que el virus mantiene su capacidad infectante después de haber permanecido en muestras de materia fecal durante seis meses a temperatura ambiente.

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DIAGNÓSTICO CLÍNICO.

Es evidente que las manifestaciones clínicas de la infección por parvovirus, por ser tan variables, no siempre permiten establecer un diagnóstico fiable. Por lo general, el diagnóstico clínico es de carácter presuntivo y nos permite iniciar una terapia de sostén. Sin embargo, existen otros procesos patológicos que podrían presentar un cuadro clínico parecido al de la enteritis por parvovirus que hay que tener en cuenta para el diagnóstico diferencial. Entre los más importantes se incluyen infecciones por coronavirus, moquillo canino, hepatitis, gastroenteritis hemorrágica, enteritis parasitarias e infecciones bacterianos.

La interpretación de los síntomas y una buena exploración son importantes, pero además podemos recurrir a métodos más fiables para diagnosticar la parvovirosis como son los test rápidos de heces, que son infalibles puesto que la sensibilidad y la especificidad de este tipo de test son de prácticamente el 100%..

TRATAMIENTO

La primera actuación ante un positivo de parvovirosis es una hospitalización en un lugar apto para infecciosos (lugar aséptico y de acceso restringido para su manejo con todos los protocolos de asepsia e higiene), donde no haya contacto con otros animales no infectados y someterla a una fluidoterapia agresiva, intentando reponer el déficit de hidratación en las primeras horas. Los distintos hemogramas y bioquímicas seriadas que se realizan de manera rutinaria para el control y evolución de los parámetros nos indicarán la necesidad de transfundir a un animal o no, entre otras muchas funciones. Una vez repuesto el déficit se debe continuar con una fluidoterapia de manteniemiento reponiendo además las pérdidas anormales por vómitos y diarrea.

Es importante proporcionar potasio en caso de que estén bajos los niveles de este o por lo menos a nivel de mantenimiento.

Si es necesario deberá suplementarse la deficiencia de glucosa mediante dextrosa.

Ya hemos hablado que en casos muy graves se puede indicar una transfusión si el hematocrito del individuo está muy bajo.

Hay diferentes tipos de transfusiones:

- Sangre entera: suele utilizarse para aumentar el transporte de oxígeno en cualquier tipo de anemia, hemorragias masivas, hemofilia, toxicidad por anticoagulante, etc..
- Concentrado de hematíes: anemias, hemorragias masivas.
- Plasma fresco o congelado: Albúmina, inmunoglobulinas y otras proteínas plasmáticas y factores de coagulación.

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TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Los objetivos del tratamiento farmocológico son dos: tratar los síntomas y evitar o tratar la infección y posible translocación bacteriana.

a) Antieméticos para controlar los vómitos.

b) Protectores de la mucosa gástrica. Para evitar los efectos perjudiciales sobre la mucosa del exceso de secreción ácida.

c) Antibioterapia. La leucopenia grave que presentan estos pacientes y el riesgo de traslocación bacteriana hace necesario aplicar una terapia antibiótica de amplio espectro.

d) Interferón. La eficacia clínica del interferón felino en el tratamiento etiológico de la parvovirosis canina ha sido ampliamente demostrada. Sin embargo, este producto está recomendado en las fases tempranas de la enfermedad y los pacientes que se reciben se suelen encontrar en un estado muy avanzado. Esto, unido al elevado coste del producto, hace que no se utilice rutinariamente.

NUTRICIÓN.

Un elemento importante en el tratamiento de estos pacientes es la nutrición. Siempre es preciso cubrir las necesidades energéticas de nuestros pacientes hospitalarios. Sin embargo, estos pacientes tienen una mucosa intestinal muy dañada y presentan un cuadro de vómitos que hace inviable administrar alimento vía oral. Por ello, mientras duran los vómitos se debe proporcionar nutrición parenteral parcial empleando para ello soluciones. Una vez controlados los vómitos y respetado un periodo de reposo digestivo de 24 horas, se ha de iniciar cuanto antes la alimentación enteral, ya que está comprobado que la presencia de alimento en el tracto digestivo es muy beneficiosa para la recuperación de la integridad y funcionalidad de la mucosa, así como para la disminución del riesgo de traslocación bacteriana. La introducción de la nutrición enteral debe ser siempre progresiva, con agua en pequeñas cantidades primero y dieta blanda después, de alta digestibilidad y baja en grasa y proteína (hay dietas comerciales de prescripción). Las tomas serían frecuentes y de poca cantidad, para ir disminuyendo progresivamente la frecuencia y aumentando la cantidad.

PREVENCIÓN

La prevención de la infección por parvovirus se realiza mediante vacunas. El problema es que 1-2 semanas a partir de las 6 semanas, la inmunidad maternal todavía es lo suficientemente potente como para inactivar estas vacunas, pero es incapaz de proteger de manera efectiva frente a la infección por el parvovirus.

El hecho de que los cachorros no estén expuestos a materia fecal de otros perros contaminados hasta que esté todo su plan de primovacunación completo hace que estos no contraigan dicha patología. Por lo tanto no se aconseja que los cachorros salgan a la calle hasta completar su plan de vacunación.
Si ves que tu cachorro no tiene su plan de vacunación completo y notas alguna anomalía en su comportamiento como depresión, anorexia, fiebres, vómito o diarrea no dudes en llamarnos. Tratar al animal en los primeros estadios de incubación del virus es vital para su supervivencia.

FUENTE: REVISTA ARGOS

 

 

 


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